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Pedralba de la Pradería es el punto de arranque de una nueva etapa marcada por el fluir de las aguas que concluye en el alto de la Canda, frontera de la provincia de Zamora con Galicia. El rugido de los ríos Castro y Pedro conforma en los primeros tramos un camino salpicado de hermosos parajes y un indudable interés paisajístico que comienza atravesando el pueblo de Pedralba, donde se conservan pintorescos rincones, característicos de la arquitectura popular de la zona. Por una estrecha carretera, entre castaños, negrillos y alguna cigüeña reposando en los nidos construidos en las copas, se avanza siempre con la vista de las montañas para desembocar en Terroso, donde la tradición jacobea se materializa en la veneración a Santiago. Un libro es testigo de las vivencias de los peregrinos que pasan por el pueblo antes de encaminarse hacia Requejo, situado en la N-525, a cuya vera se encuentra la ermita de Guadalupe con una fachada de estilo barroco y, al otro lado de la carretera, la iglesia parroquial, desde la que se divisa todo el pueblo.
Requejo conserva singulares construcciones de piedra y pizarra que pueden observarse mientras se cruza el pueblo para enlazar con el valle del río Castro por el que discurre el camino, que va paralelo al curso fluvial. La abundancia de vegetación, con frondosas masas de roble y castaño, estimula el peregrinaje hacia la Alta Sanabria, escuchando la corriente del río y sorteando multitud de arroyos y manantiales entre el bosque de galería que domina el camino. Allí la naturaleza es generosa y, aunque no coincide con el Camino Sanabrés, merece destacarse entre sus parajes el enorme bosque de tejos, conocido como el Tejedelo, que conserva ejemplares milenarios.
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Desde Requejo se emprende una subida, que al principio es tendida pero se va pronunciando a medida que se llega al alto de Padornelo pasando antes por debajo de la autovía a través del viaducto de "Los Tornos", a la altura de los túneles y con el alto de la portilla a la derecha para recalar en el pueblo de Padornelo, anejo del Ayuntamiento de Lubián. Estamos ya en la Alta Sanabria, donde comienzan a proliferar molinos eólicos que se esparcen por las crestas de las sierras, como la de la Gamoneda, a la izquierda del camino. Desde Padornelo, situado por encima de los 1.200 metros, se emprende la bajada hasta Aciberos, primero por carretera, para tomar después un camino que en los albores de las primavera se presenta plagado de agua y obliga a sortearlo por prados en una zona de indudable interés paisajístico. Hasta Aciberos se accede por la ermita de Santa Ana para continuar atravesando un pueblo muy pintoresco, con un molino de agua que deja caer un manantial abundante. Casas de piedra y pizarra completan un escenario bucólico que se prolonga tomando una bajada entre bosques de roble y castaño que discurren paralelos al río Pedro, de gran importancia truchera
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El escenario natural mantiene toda su belleza entre bosques, valles y arroyos donde el lobo, el corzo, el jabalí o el ciervo conviven armoniosamente. Las montañas de la Alta Sanabria exhiben hermosas estampas naturales que se pueden contemplar en el camino hacia Lubián. En seguida el peregrino se encuentra con el albergue, un edificio integrado en la arquitectura tradicional de un pueblo que conserva singulares rincones, típicas balconadas en piedra, pizarra y madera.
La vía de peregrinación prosigue por el camino que llega al Santuario de La Tuiza, cruzando antes el río Tuela para iniciar el ascenso hasta el alto de la Canda, frontera entre Zamora y Ourense. Aunque duro y dificultoso en las épocas de lluvia y deshielo por la peligrosa combinación de agua y piedra, también resulta muy atractivo. La subida hasta la portilla discurre entre un frondoso bosque y vegetación de ribera que merece el esfuerzo hasta llegar al Alto de la Canda, puerta de la Comunidad Gallega. 246 kilómetros con 244 metros quedan por delante en tierras gallegas hasta llegar Santiago. |